Cuando te sientes perdido, aun si no lo estás, buscas una ruta. Si tu no la encuentras, la vida te mostrará una. Tal vez no sepas donde te llevará... pero no importa, la has encontrado y puedes seguirla.
Momentos felices, otros no tanto, matices en un espectro de situaciones que, como la vida, son impredecibles, a veces impensables, pero siempre sorprendentes. Todo esto determina y da forma a nuestras rutas. Y por supuesto, nadie puede transitar una ruta en soledad por demasiado tiempo. Te pido a ti, lector, que me acompañes en todos estos momentos. Yo compartiré cosas contigo, me abriré en profundidad y te dejaré entrever quien soy. Al final del camino, si los vientos son favorables, tal vez lleguemos a ser grandes amigos.
Estas son las cartas que te escribo a lo largo de mi ruta.